Terremoto en Venezuela – Lo que sabemos de esta tragedia y lo que podemos aprender en Nicaragua

Publicado: 1 de julio de 2026
Al caer la tarde en la zona norte central de Venezuela, un potente movimiento telúrico interrumpió la cotidianidad de sus habitantes, en lo que sería uno de los terremotos más destructivos de la región latinoamericana.

Latinoamérica se enfrenta a un evento sismológico sin precedentes: un terremoto devastador cuyo impacto ya se traduce en miles de pérdidas humanas. Sin embargo, la historia y la ingeniería nos han demostrado una premisa fundamental: los terremotos no matan personas, los edificios colapsados sí. En esta última variable, la responsabilidad recae enteramente en las decisiones humanas, el diseño estructural, políticas de seguridad de estado y la actualización y cumplimiento de las normativas sismorresistentes.

Mecanismo de activación del sismo de Venezuela en 2026

Venezuela pertenece a un entorno sísmico diferente al que tenemos en Nicaragua, el cual está influenciado principalmente por el Cinturón de Fuego del Pacífico; no obstante, el entorno venezolano no es menos peligroso. La costa norte de Venezuela se encuentra en los límites de la placa del Caribe y la placa Sudamericana, un ambiente sísmico menos conocido en nuestra región, pero con mucha actividad.

Terremotos como los de Caracas en 1967 (Mw 6.6), Cariaco en 1997 (Mw 6.6), Sucre en 2018 (Mw 7.3) y este último con epicentro en Yaracuy en 2026 (Mw 7.2 – 7.5), nos hacen ver que, en menos de un siglo, la recurrencia de sismos con capacidad destructiva es una realidad constante.
El evento reciente del 24 de julio fue excepcional y ha dejado una destrucción sin precedentes en esa nación. Su origen se debe a un sistema de fallas locales que recorren el norte del país, entre ellas la gran protagonista: la falla de San Sebastián.

Fallas locales – Origen de muchos desastres

Como hemos mencionado, Venezuela se encuentra cerca del límite entre grandes placas tectónicas. Sin embargo, el origen del terremoto de 2026 lo podemos atribuir a una falla local.

¿Qué es una falla local? No es precisamente el límite principal entre las placas tectónicas, pero en su mayoría se origina por causa el. Las fallas locales son como «hijas» de esos límites; fracturas en la superficie terrestre provocadas por el estrés del movimiento relativo entre grandes masas de tierra. Son estructuras más pequeñas, pero con un agravante: están mucho más cercanas a zonas pobladas.

Figura 1. Mapa de fallas en la región norte central de Venezuela. La línea amarilla con código VE-16 representa a la falla San Sebastian. Nótese como esta falla pasa prácticamente debajo de la franja poblacional La Guaira. [Audemard et al. 2000]

En Venezuela se han identificado alrededor de 16 sistemas de fallas locales, entre los que destacan tres estructuras principales: Boconó, San Sebastián y El Pilar. Aunque inicialmente algunos colegas apuntaron al sistema Boconó al determinar el epicentro del sismo en Yaracuy, el mapa de intensidades sísmicas —vinculado directamente al lugar de ruptura de la falla— deja ver a otro siniestro participante: la falla San Sebastián.

Epicentro en Yaracuy, desastre en La Guaira: ¿Cómo sucede esto?

Terremoto de Venezuela 2026: profundidad de 10.0 km, epicentro a 30 km al noreste de San Felipe, en Yaracuy. Si buscas en un mapa la ubicación exacta del epicentro, te darás cuenta de que se encuentra a más de 170 km de la zona que sufrió el mayor desastre. ¿Cómo es posible que un sismo superficial originado tan lejos arrase con una ciudad tan lejana? La respuesta a esta pregunta aclara un aspecto que suele confundirse con frecuencia en la geodinámica de los sismos.

El epicentro es la proyección en la superficie donde se inicia la liberación de energía sísmica, pero no indica el único lugar donde esta se libera. La liberación de energía ocurre a lo largo de toda la longitud donde la falla se fractura, y esta ruptura puede extenderse por decenas o incluso cientos de kilómetros.

En el caso del reciente terremoto de Venezuela, por lo que podemos interpretar del mapa de intensidad sísmica, la ruptura se extendió desde Yaracuy hasta la región de La Guaira y Caracas, cubriendo una longitud de más de 150 km. Es por esta razón que La Guaira sufrió los efectos destructivos de un sismo cuyo punto de origen inicial parecía relativamente lejano.

Figura 2. Mapa de intensidades sísmicas del terremoto de Venezuela 2026. Los colores rojizos en el mapa representan regiones que sufrieron sacudidas de violentas a extremas (daños severos y colapsos) según la escala Worden et al. (2012). Fuente: USGS.

Efecto de sitio: El enemigo invisible

Ya conocemos los orígenes del sismo, pero surge una nueva pregunta: ¿Por qué La Guaira y Caracas? ¿Por qué no ocurrieron grandes desastres en otras ciudades más cercanas? En ingeniería sísmica y estructural, este fenómeno se conoce como efecto de sitio.

Consideremos que los terremotos se originan por la ruptura y movimiento relativo de grandes bloques de roca a lo largo de fallas geológicas en el subsuelo. Antes de llegar a la superficie, donde se encuentran los edificios, las ondas sísmicas atraviesan los estratos superiores de suelo, cuyas propiedades pueden modificar significativamente el movimiento. Este cambio en las características del sismo al pasar de la roca hacia depósitos de suelo más blandos le llamamos efecto de sitio.

Figura 3. Entorno geológico de la zona norte central de Venezuela. En La Guaira y el valle de Caracas se encuentran depósitos de suelos blandos (zonas grises punteadas en dibujo), estos profundizan varias decenas o incluso cientos de metros. [Schmitz et al. 2020]

Los suelos de La Guaira y el valle de Caracas constan de capas de suelos aluviales blandos con profundidades más que suficientes para modificar la onda sísmica proveniente de la roca y convertir sus efectos en una demanda aún más peligrosa para el parque de edificios en esos lugares. Mayores desplazamientos del terreno, mayores aceleraciones en superficie y períodos de vibración más altos son algunos de los efectos asociados a los suelos blandos. Según estudios de amenaza sísmica, los períodos de vibración del suelo en La Guaira y Caracas oscilan entre los 0.5 y 2 segundos [Hernández J. 2009; Schmitz et al. 2020].

El rango de períodos altos de vibración del suelo se aproxima a los períodos fundamentales de vibración de los edificios de varios pisos de ambas ciudades, principalmente en edificios entre 5 y 10 pisos en La Guaira, y entre 10 a 20 pisos en el valle de Caracas. La cercanía entre los períodos de vibración del suelo y los períodos fundamentales de vibración de los edificios hace que la demanda sobre estos últimos se incremente considerablemente, un fenómeno conocido como resonancia sísmica. La próxima vez que vayas al parque observa: cuando la frecuencia con la que empujas a tus hijos coincide con la frecuencia en la que oscila el columpio, es cuando el columpio se mueve más; algo similar ocurre con la vibración del suelo y la vibración de los edificios, pero con consecuencias para nada felices.

La responsabilidad humana: El factor que más podemos controlar

La geología determina dónde ocurren los terremotos. El efecto de sitio determina qué zonas experimentarán una mayor demanda sísmica. Sin embargo, ninguno de estos factores determina por sí solo cuántas personas perderán la vida. Esa responsabilidad recae, en gran medida, sobre nosotros.

Cuando un edificio colapsa durante un terremoto, la explicación rara vez se encuentra en una única causa. El desempeño estructural de una edificación es el resultado de una cadena de decisiones humanas que inicia con la normativa de diseño, continúa con los criterios adoptados por el ingeniero estructural, la calidad de los materiales, la correcta ejecución de la obra, la supervisión técnica y se refuerza con la capacidad del Estado para garantizar el cumplimiento de las regulaciones. Si un solo eslabón de esta cadena falla, se puede desencadenar un desastre.

Figura 4. Edificio colapsado tras el terremoto. Se identifica un patrón de colapso donde pisos completos caen sobre otro, lo que puede relacionarse con un efecto denominado “piso débil”, un edificio diseñado conforme a normativas sísmicas actuales no debería presentar este tipo de daño. Fotografía: El Heraldo (Colombia)

Las investigaciones que seguirán a este terremoto permitirán determinar las causas específicas de los colapsos observados en Venezuela. No obstante, la experiencia acumulada por la ingeniería sísmica en distintos países demuestra que las mayores tragedias suelen estar asociadas a una combinación de vulnerabilidades: edificaciones diseñadas con normativas obsoletas, incumplimiento de los requisitos de diseño sismorresistente, deficiencias constructivas, supervisión insuficiente o modificaciones realizadas durante la vida útil de los edificios sin una evaluación estructural adecuada.

La ingeniería estructural no puede impedir que ocurra un terremoto, pero sí puede reducir significativamente la probabilidad de colapso de una edificación. Esa es la diferencia entre un edificio que protege la vida de sus ocupantes y otro que se convierte en una amenaza durante un sismo.

Cada gran terremoto deja lecciones para la ingeniería. La verdadera pregunta no es si volverá a ocurrir otro evento de esta intensidad, porque la historia demuestra que así será. La pregunta es si estaremos dispuestos a aprender de esta tragedia y a transformar esas lecciones en mejores normas, mejores diseños, mejores procesos constructivos y una cultura de seguridad estructural que coloque la protección de la vida humana por encima de cualquier otro interés.

Lo que podemos aprender en Nicaragua

Aunque Nicaragua y Venezuela pertenecen a entornos tectónicos diferentes, ambos comparten una realidad ineludible: son países sísmicamente activos. En Nicaragua, la amenaza sísmica está dominada por la subducción de la placa de Cocos bajo la placa del Caribe y por un importante sistema de fallas locales que atraviesa la cadena volcánica del Pacífico. Managua, el lugar más estudiado de nuestro país, está expuesta a la amenaza de un sistema de fallas que cruzan la estructura geológica conocida como el graben de Managua.

Figura 5. Mapa de fallas geológicas de la ciudad de Managua. Fuente: INETER

Aunque las longitudes de las fallas de Managua son bastante menores que las fallas de Venezuela mencionadas anteriormente, los modelos de amenaza sísmica indican para Managua aceleraciones pico del terreno de hasta 0.5g, este valor coincide con las aceleraciones pico indicadas para los modelos de amenaza venezolanos y las aceleraciones pico estimadas para el reciente terremoto. La diferencia en Managua reside en que al ser fallas sismo generadoras más pequeñas, las altas intensidades sísmicas son recibidas en un área mucho más reducida, atenuándose rápidamente a los pocos kilómetros de la fuente. No obstante, al estar las fallas directamente bajo la ciudad, su potencial destructivo no es para nada despreciable.

La mayor lección que podemos aprender es estar preparados, para nuestro entorno, con nuestras características, pero con conciencia de que la responsabilidad de diseñar y construir edificaciones capaces de proteger la vida de sus ocupantes es enteramente nuestra como ingenieros estructurales, como constructores, como funcionarios públicos o como inversionistas. Las normativas sismorresistentes modernas se respaldan de la mejor manera posible en estudios que consideran las características sismo generadoras, desde la fuente sísmica hasta el terreno donde se construyen los edificios.

El principal reto es: para los ingenieros estructurales estar técnicamente preparados, como constructores actuar con honestidad, como funcionarios públicos hacer cumplir los reglamentos y como inversionistas con la conciencia de que un pequeño ahorro en el gasto capital puede transformarse en una tragedia para tu inversión y para la vida de los que ponen su confianza en vos.

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